Tosno, 14 de diciembre 2025
Ayer nos tocó vivir uno de esos momentos que le dan verdadero sentido a la radioafición. En una tarea importante, necesaria y profundamente solidaria, como es la reparación y el mantenimiento de una repetidora —un sistema que está al servicio de toda la comunidad de radioaficionados y que hace posible la comunicación de muchos a través de estas redes— apareció algo aún más valioso que los equipos y las herramientas: la presencia de un joven.
Tiago, LU2HBP, con apenas 13 años y solo seis meses desde que obtuvo su licencia, no dudó en sumarse al trabajo, acompañarnos hasta un cerro inhóspito, a más de 200 kilómetros de la ciudad, con una energía, alegría y entusiasmo que contagian. Estuvo presente en todo momento, colaborando, aprendiendo, preguntando y también registrando la jornada como fotógrafo.
Para quienes ya peinamos canas y rondamos los 60 años, compartir estas horas con Tiago nos llenó de emoción y nos llevó de regreso a nuestra propia infancia y juventud, a aquellas primeras incursiones en la radio, cuando todo era descubrimiento y pasión.
En lo personal, poder participar de esta tarea me devuelve esa alegría y esa pasión por la radio, esa emoción genuina que va mucho más allá de algunas actitudes desafortunadas que, ocasionalmente, también aparecen. Pero son momentos como este los que ponen todo en su justa dimensión y nos recuerdan lo verdaderamente importante.
Justamente por eso, esta experiencia deja bien en claro qué es y qué debe ser la radioafición: un hobby sano, un vínculo fraterno de compañía, amistad y, sobre todo, solidaridad. El ejemplo de Tiago y el trabajo compartido sanan, reconfortan y reafirman los valores que nos unen.
Quiero agradecer profundamente al Grupo de Radioaficionados de Sierras Chicas por permitirme ser parte de estas actividades, por abrir las puertas y por sostener, con hechos, este maravilloso espíritu de la radio.
La radio sigue viva.
Luis Zagal
LU3HZC